Muchas veces nos encontramos en una discoteca, o en una comida familiar en el que el ruido de fondo es muy elevado, pero aún así podemos mantener una conversación con la persona que tengas al lado. O si por ejemplo nos llaman por nuestro nombre, a pesar del ruido somos capaces de reconocer que nos están llamando. Esto se debe a que la capacidad que tenemos de localizar nuestra atención.
A esto también lo podemos llamar efecto cocktail, es un fenómeno psicológico que consiste en la capacidad que tiene el ser humano para concentrarse en el discurso de un hablante, aunque haya muchas personas alrededor y mucho ruido de fondo. Los expertos aseguran que tiene tanto aspectos psicológicos como neurológicos. Puesto que se ha podido apreciar en imágenes de la actividad cerebral, que se produce en el hemisferio izquierdo del cerebro la discriminación de los sonidos y del ruido.
También recibe el nombre de atención selectiva puesto que es un fenómeno de percepción. Consiste en enfocar la atención en una sola cosa estando rodeado de muchos estímulos. Pero la peculiaridad del efecto cocktail es que es una selección auditiva. El objeto en el que se enfoca el sujeto es un sonido, es decir, focalizar la atención en la escucha de un solo discurso o sonido aún en medio de los otros. Por lo que el cerebro es capaz de anular el resto de ruido y abstraerse para solo oír el que le interesa. De todas formas, cabe mencionar que no toda la información acústica a la que una persona puede estar expuesta es procesada por su cerebro.

Además, el efecto de cóctel funciona cuando la persona dispone de plena funcionalidad de sus dos oídos. Así que es necesario que la persona disponga de una audición en buenas condiciones. Por esto es frecuente que a las personas que tienen problemas auditivos les cueste más discriminar el ruido de fondo.